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| SAMUEL MATSUDA... en el instante que abandona la residencia. |
Tokyo, 22 abr (JAPON EN ESPAÑOL).-
Martes 22 de abril de 1997
Moría la tarde cuando volví por fin a casa, vivito y coleando. Tres horas antes, al filo del juicio final o de la libertad, había repasado en pocos minutos toda mi vida. Apenas descendí del automóvil, mi pequeña y grande esposa se arrojó sobre mí para abrazarme. Se acurrucó en mi pecho sin sollozar y, como a mis hijos cuando estaban pequeños sobándoles la rodilla golpeada les decía “sana sana, ranita sana”, me inyectó con dulzura el susurro que el cansancio de mi alma y el de ella precisaban en esos momentos:
— Olvídalo, por favor.
A veces lo que el tiempo no puede borrar, la ternura lo pretende, sin éxito. Hay vivencias, felices o tristes, que nos marcan para siempre. Tantos días en ascuas.
¿Es posible olvidar?
Martes 17 de diciembre de 1996, de las 19:00 a las 21:00 horas. Gracias por la invitación, embajador, de todas maneras ahí estaré, vivo o muerto.
Siete y quince de la noche, me duelen el cuello y el brazo, una hincadita y ya está, tengo que cumplir con el embajador Aoki, tan carismático y cordial, es su gran fiesta.
Ocho y dos minutos, ¡Omedetoo gozaimasu, taishi! ¡Qué contentos están! ¡Cuánta gente! Inmenso toldo rojo y blanco, los colores de las banderas japonesa y peruana. .
Ocho y veinte. ¡Boooom! ¡Nadie se mueva, carajo, todos al suelo! ¡Vencer o morir! ¡Viva el MRTA! Hemos venido a liberar a nuestros presos encarcelados. Somos revolucionarios respetuosos de los derechos humanos. (¿Saben estos sujetos que los secuestros y las acciones terroristas atentan contra los más elementos derechos humanos?).
Son catorce terrucos: doce hombres y dos chiquillas. Fusiles AKM, metralletas, granadas, cuchillos, pistolas, bombas. No nos provoquen, estamos dispuestos a todo.
Aló, aló, señor, una primicia
Un comando terrorista ha tomado la residencia del embajador del Japón, tienen a unos setecientos rehenes. Ya lo sé —llora abatido un invitado— yo estoy adentro.
Liberen a todos, yo me quedo solo de rehén.
Usted, padre, puede irse. No, yo me quedo. ¿Pero…? He dicho que me quedo.
Matar el tiempo es la voz
Y procurar no pensar en nada. “Another day”, saludo de cada día incierto. Para el cautivo la noción del tiempo es una desgraciada carga sobre su mente y su alma.
Cortes de pelo, de 9 a 11 de la mañana, ¿alguien se anima?
Oiga, Comemucho-san, usted jugar muy bien otelo. ¿Una partidita de ajedrez, JJ? ¿Quién quiere jugar ludo? A ver, falta una pata para empezar el gim rummy. Voy perdiendo en el mahjong como mil dólares, se paga afuera je je. Dante, saca la guitarra, cantemos. ”Aquella vez que te vi…” Escuchen y repitan bien: ohayoo gozaimasu taishi. Padre, aquí tiene la tarea en español. Bon soir, se pronuncia bon suar.
Cuando termines La palabra del mudo de Ribeyro me la pasas. Caminar, correr, oye, ¿a qué hora sale el tren de las ocho? A las ocho, pues, Calichín. ¿Ya escribiste la cartita a tu mujer? Ya no sé qué escribirle. Hoy, Misa de once. Y el vino de la misa, ¿quién se tomó el vino? Cómo roncas, hermanito, te duermes en el closet, ¿ya?
Ayer nació mi hijo, ¿lo llegaré a conocer?
Mami, ¿por qué a los terroristas no les han enseñado que no deben robar a sus papis?
Qué impotencia, yo aquí cautivo mientras a mi esposa la preparan para una delicada operación al corazón. Oigan, Moisés está pálido, se le ha subido la presión. No, no te deprimas, por favor.
Si encuentras a un hombre que te quiera y quiera bien a los chicos, no tengas ningún remordimiento, la vida continúa.
Rolandito en tercer grado, el lunes empiezan las clases. El papá chochera no estará en la puerta de la escuela esperando al hijo chochera para darse el abrazo tierno que sólo entre chocheras puede darse.
Monseñor, dígale a los de afuera que tiren un bombazo y ¡que se acabe esto de una vez, carajo!
Vamos a revisarlos uno a uno, columna de a uno. ¡Boca abajo, manos atrás!
¿Cómo se mide en minutos el miedo, la nostalgia, el dolor, la incertidumbre? ¿Cómo?
¡Un dos… un dos… un mes no es nada… un año no es nada!
Contactamos, música maestro.
La cucaracha, la cucaracha ya no puede caminar porque le falta, porque no tiene…
Buenos días, Marcos, conversa con Cristo, Él te escucha. Cuántos chanchos, chanchitos y cochinitos son. Qué hacen. Cómo están organizados. Tipos de armamentos. Cómo están distribuidos los cuartos…
Ya los muchachos están cansados y aburridos, les dijimos que esto sería rápido y ya va un montón de días. Árabe, hay que hacerles jugar fulbito.
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¿Hay alguna posibilidad para fugar?
No, no hagamos nada que pueda perjudicar a uno solo de nosotros. Somos un solo puño, una sola vida.
Bombas plásticas en el techo, y por aquí y por allá minas, cazabobos.
En mi casa nadie debe morir, señores.
Yo no acepto que insulten a mi país. ¡Viva Bolivia! ¡Fuerza, Jorge, estamos contigo!
Túneles… túneles, están construyendo túneles. Todos los rehenes al segundo piso.
Aquí mandamos nosotros
Ya no permitiremos que vengan los médicos. Aquí no cabe ninguna negociación, hemos venido a liberar a nuestros presos emerretistas. ¡Patria o muerte! ¡Venceremos!
¡Booooom!
“Si el día de mañana ustedes leen esta carta, será porque yo habré muerto en la operación de rescate de los rehenes en la casa del embajador japonés”. Valer.
Y Valer y todos los comandos de la Operación Chavín de Huántar arriesgaron sus propias vidas para salvar a los rehenes y dar paz y tranquilidad a todo el país. Devoción a la patria, sacrificio, valor, profesionalismo, proeza histórica.
Giusti, Valer y Jiménez viven. Morirán cuando no los recordemos.
Gracias, siempre gracias, amigos.
FIN (REDACCION JEE)
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DE INTERES:

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EL DATO :
Ex rehen de la residencia japonesa. Samuel Matsuda también se desempeñó como congresista de la República.
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