Crece el número de nipones que toma
fotos a difuntos
REDACCION JEE
Tokyo, 09 mayo del 2008
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| Ahora existen teléfonos celulares con cámaras fotográficas de gran definición
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El fácil acceso que tienen los nipones a los avances tecnológicos ha motivado que la costumbre de tomar fotografías con las cámaras digitales incluidas en sus teléfonos celulares no escatime qué imagen es la que desea registrar ni el lugar en donde lo hace.
Por ello no llama la atención que en los últimos años se haya incrementado el número de japoneses que no duda en echar mano a su teléfono celular para tomar una fotografía a un familiar o amigo que viene siendo velado en un funeral. Como es de suponerse, esta inusual práctica ha generado opiniones encontradas en la sociedad nipona, unos la critican mientras que otros la justifican.
Al respecto, la televisión japonesa presentó un singular informe donde se entrevistó a empleados de compañías funerarias quienes relataron inusuales experiencias que hace una década podría ser considerada como producto de la más macabra película de terror.
Uno de ellos manifestó que hace un par de años cuando recién había empezado a laborar en una empresa funeraria como encargado de sepelios quedó impresionado al ver cómo los familiares de un difunto le solicitaron que les permitiera unos minutos antes que trasladen el cuerpo hacia una sala especial para ser cremado porque querían tomar fotografías al fallecido. Al obtener “su autorización”, los familiares no dudaron en "darse el gusto" junto al difunto.
Similar experiencia fue vivida por otra empleada quien además agregó que había sido testigo que algunos familiares toman una gran cantidad de fotografías del rostro del difunto precisando que por lo general son las personas adultas que lo hacen porque al parecer los menores sienten temor.
NO DESCANSAN EN PAZ
Al ser consultados por periodistas nipones, otros empleados de compañías funerarias manifestaron que consideran que esta singular práctica no permite al difunto descansar en paz porque son utilizados como un objeto de atención por parte de sus familiares o amigos.
La misma opinión fue compartida por un religioso nipón quien considera que tomar fotografías a un difunto representa una falta de respeto hacia su alma quien desea alcanzar la paz.
De otro lado, un estudiante universitario manifestó que había tomado la foto de su amigo fallecido para poderla enviar por correo electrónico a varias amistades quienes por residir lejos no habían podido acudir al sepelio.
Finalmente, la hija de uno de los difuntos manifestó que había tomado la fotografía de su padre para tenerlo en el recuerdo por siempre en su teléfono celular porque era el instrumento que “siempre estaba a su lado”. Cuestión de gustos.
FIN (JEE)
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